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Presente y futuro

Por: * Riaño
Sábado 02 de June del 2018 | 23:50
noticia publicada en Rincón de Riaño

Decía Patxi Puñal hace unos meses en un foro de la UPNA sobre Fútbol y Derecho que, de entre todos los entrenadores que había tenido, había uno que destacaba por su capacidad para motivar al equipo antes de salir a jugar un encuentro de fútbol. Su nombre, Javier Aguirre. En palabras del gran capitán osasunista, conseguía que salieran al campo con una intensidad añadida que aportaba ese plus especial que te hace ganar los encuentros desde el propio vestuario.

El día de Valladolid era uno de esos días en los que se requería casta, motivación e intensidad. Dar un paso adelante, acorde con la calidad que se presupone a un equipo construido sobre una base económica importante, e imponer un estilo de juego definido. Con personalidad. Y esto es algo que los rojillos no mostraron en un encuentro que tenía todos los ingredientes de una gran final. Un inicio esperanzador se diluyó rápidamente con el transcurrir de los minutos, mostrando un Osasuna que se movía en el campo sin la solidez que requieren este tipo de encuentros. Hacía falta jugar, y no se jugó. Hacía falta morder, y no se mordió -en un sentido deportivo, y dentro del límite del reglamento naturalmente-. Hacía falta ofrecerse en busca de una generación de alternativas de pase, y se hizo en contadas ocasiones. 

No fue un buen partido. Y lo peor de todo es que no pilló por sorpresa a la parroquia osasunista, que ha saboreado a lo largo de la temporada en demasiadas ocasiones el regusto amargo de la decepción y la desilusión. Osasuna ha llegado con opciones a la última jornada, y ha terminado muriendo en la orilla. Eso sí, arropado por una hinchada sin igual que le ha brindado un apoyo incondicional a lo largo de toda la temporada. En los buenos y en los malos momentos. Y que no ha encontrado respuesta en un equipo que partía de inicio, por fichajes y planteamiento deportivo, como uno de los favoritos para luchar por el ascenso directo. Un equipo al que le ha faltado algo, un punto especial, en el juego y en la motivación, para poder alzarse como un serio aspirante a todo. En este juego de decepciones, muchos atribuirán la culpa casi en exclusiva a Diego Martínez, como responsable máximo de la parcela deportiva. Sin embargo, no creemos que deba cargar en exclusiva con la culpa alguien que ha mostrado, sin lugar a dudas, una notable dosis de dedicación, profesionalidad y conocimiento. Entrenador joven al que le queda un amplio margen en su futuro recorrido y cuya experiencia recuerda mucho a la de un bisoño Rafa Benítez, que aterrizó en Osasuna con la misma ilusión, inexperiencia y buenas maneras, y que abandonó prontamente el club rojillo tras una temporada sin pena ni gloria. ¿Debería la directiva rojilla conceder un voto de confianza a un entrenador que -como primer espada y en el fútbol de élite- está comenzando su trayectoria profesional, y al que todos los que le conocen auguran un futuro prometedor? ¿Debería conceder tal oportunidad a un proyecto a medio plazo, sobre la base de un conocimiento asentado en lo sucedido esta temporada? A ellos les corresponde decidirlo. Con responsabilidad, frialdad y una vez analizados los pormenores -internos y externos- de la presente temporada.

Comentarios

No puede seguir ni un día

No puede seguir ni un día mas, un entrenador que pone toda la temporada en banda a un delantero, que pone por decreto a Oier un jugador de tercera divsión en varias posiciones, que hace jugar en banda a centrocampistas puros, no puede seguir más.

En Un club serio las

En Un club serio las decisiones muchas de las decisiones ya deberían estar tomadas y esta semana solo se tendrían que ejecutar.
Estoy de acuerdo que no solo se debe responsabilizar al entrenador, también está la directiva, el director general, el director deportivo y los jugadores.
No me parece lo más grave no subir a primera división, creo que hay cosas más urgentes como club que se deben resolver. La primera es toda la situación de los equipos inferiores y el ejemplo del promesas es el reflejo de esta política errónea que se ha llevado. Osasuna tiene que fichar niños para sus equipos inferiores que conozcan la filosofía del club, que tengan ilusión por ir escalando y que vean que pueden llegar al primer equipo. Se deben tomar decisiones con jugadores jóvenes, fuera los que no valen y por supuesto dar oportunidades al que se la gane.
En el primer equipo Osasuna necesita un entrenador con carácter, que la primera seña de identidad sea el esfuerzo, la presión y la lucha hasta el último minuto, nunca hemos sido el Barcelona de Guardiola, volvamos a tener personalidad propia y volverán las sastifacciones que hemos tenido en el pasado.
Para el año que viene se necesita una plantilla corta, y jugadores nuevos en todas las líneas.
Busquen un entrenador que conozca la segunda división, que conozca lo que es Osasuna y después a trabajar partido a partido.

FUERA. UN entrenador que no

FUERA. UN entrenador que no hace nada de autocrítica y siempre ha estado vendiendo humo.

Técnicamente es un entrenador

Técnicamente es un entrenador muy justico pero lo peor es que es un prepotente... El jamás se equivoca, el gana los partidos y cuando se pierden es por detalles.. Yo no tengo ni idea de fútbol y puedo estar en Tajonar horas y horas y eso no significa que haga bien mi trabajo... Se le ha consentido demasiado... Se le ha dado todo lo que ha pedido ( cosa que no se ha hecho con otros entrenadores) y no ha conseguido el objetivo.... No debe seguir aquí !!!
En otro club donde la afición no tenga la paciente que tenemos en aquí ya estaba fuera

Si tanto os gusta el

Si tanto os gusta el entrenador que se vaya a formar a otros equipos y en Osasuna que se coloque a un entrenador ya curtido en la 2ªdivisión que haya dirigido equipos que siempre están en la cabeza de la tabla.Una vez ya formado Diego Martinez, nos cuestionamos si traerlo otra vez.

Si querías proyección a medio

Si querías proyección a medio plazo que no hubieran echado a caparrós... Diego --> PUERTA!

Limpia

Limpia

Pues no debiera concederle

Pues no debiera concederle esa oportunidad. Y no porque técnicamente me parece justito, con unos planteamientos equivocados y una cabezoneria desesperante sino porque encima no ha asumido nunca sus errores. Siempre existe una circunstancia que es la culpable. No quiero a alguien así en mi equipo.

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