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Golf

Club de golf Alcanada (Puerto de Alcudia, Mallorca)


Martes 08 de March del 2011 | 17:05
noticia publicada en Golf | Guia de campos

El que fuera Primer Ministro de Gran Bretaña a principios del siglo XX, Lord Balfour, afirmó que en “un buen campo con preciosas vistas al mar, al golfista puede perdonársele que imagine que el golf es el fin último de la existencia”.

Tras jugar en Alcanada se comprenderá mucho mejor esa sensación del lord inglés. Pues si existe un campo de golf en el Paraíso, no será muy distinto al Golf Alcanada. Lo tiene todo y en grado excelente, superior, insuperable. No es una exageración, simplemente no hay nada que pueda mejorarse en este campo. Ubicado en un extremo de la bahía de Alcudia, frente al islote que da nombre al campo, permite disfrutar de unas vistas espectaculares. Y no sólo de mar, puesto que las montañas que tiene a su espalda tienen también algo sobrecogedor y sublime cuando en los primeros hoyos se juega hacia ellas.

El recorrido no es sencillo. No presenta dificultades insalvables, pero tampoco hay hoyos sencillos. Las distancias son muy considerables y no existen hoyos de recuperación. Algunos hoyos (el 3, el 7, el 9 o el 16) no perdonan los errores desde el tee. Otros permiten jugar estrategias muy distintas ya desde la salida (hoyo 7) o en el segundo tiro (hoyo 1). El juego corto es fundamental por el difícil rough que rodea los greens y, sobre todo, por la altísima velocidad de estos. Son greens, en general, grandes y muy movidos con sinuosos diseños y jorobas o dorsales intermedias que dificultan los putts largos. Pero es, sobre todo, la increíble rapidez que han conseguido en los greens hace que los dos putts no estén nunca asegurados.

Resulta difícil destacar algunos hoyos en particular porque todos ellos tienen algo especial (belleza, dificultad, elegancia). En algunos el placer reside en puttear junto al mar a la vista del Faro de Alcanada. En otros en acertar con la estrategia y la colocación de la bola en calle. Otros presentan el reto de tiros ciegos o de greens en alto y cuesta arriba, en los que pasarse conduce directamente al doble bogey o a un peor resultado. Pero de todos ellos yo me quedo con los magníficos 9 y 13. El 9 es un largo par 4 (374 metros) con una peligrosa salida. Hay que sobrevolar un pequeño barranco para alcanzar una lejana calle. Algunos árboles a la izquierda incrementan el riesgo de un mal golpe. El consejo es mirar al fondo, fijarse en la bahía y con esa relajada vista apuntar a algún barco que la atraviese para olvidarse de esos peligros. Luego todavía serán necesario un serio esfuerzo llegar al lejano y rápido green que también queda enmarcado por el horizonte azulado del mar.

Las mejores vistas son las del salida del 13. El alto tee es como un balcón o mirador desde el que se divisa toda la bahía de Alculdia y gran parte del campo, con la isla y el faro de Alcanada a los pies del green. Además, es un par 5 en el que, salvo complicaciones en los bunkers de calle, se puede llegar fácilmente de 3. Eso sí el green es muy peligroso. Tiene un diseño erotizante: un contorno sinuoso de curvas y contracurvas y una superficie llena de sugerentes ondulaciones que elevan  la dificultad del putt. Sin un buen approach se sufrirá para hacer el par.

Si el diseño del campo resulta espectacular, no lo es menos la exquisitez en su cuidado y preparación. Todos los elementos del campo, tanto los del juego (tees, calles, rough, búnkers, collarines de green), como el mobiliario rebosan una calidad superior. Esa misma excelencia se aprecia en las instalaciones (vestuarios, tienda, cafetería), en las que han conseguido aunar el respeto a la tradición de las “posesiones” (casas de campo) mallorquinas, con un elegante diseño y la funcionalidad de las mismas. La terraza de la cafetería-restaurante es espectacular, una vez más, por sus vistas.

Se podrían decir muchas más cosas sobre los hoyos y la espectacularidad del campo. Pero las palabras se quedarían cortas para describir las extraordinarias sensaciones de jugar en este campo. Hay que felicitar al sr. Porsche (el propietario del campo) y, simplemente, lamentar que el campo no se encuentre cerca de nuestro domicilio. Porque su entorno inmediato es paradisíaco.

Por eso, son muchas las opciones para rematar la jornada golfística: una comida en Alcudia (localidad que tuvo su origen en la romana Pollentia), o en Puerto de Alcudia, una visita al espectacular cabo Formentor, o un paseo por Puerto de Pollensa (en cuyo Real Club Náutico dicen que preparan unos maravillosos cócteles).

Por todo ello, y por los beneficios físicos, visuales y existenciales que proporciona, ir (y volver) a Alcanada Golf es una obligación moral y natural para cualquier jugador de golf.

Valoración del campo

Categoría: Albatros/Eagle/Birdie/Par/Bogie

Dificultad de juego: alta

Longitud (barras amarillas): 6152 metros.

Belleza: 10

Dureza física: media.

Servicios (atención, vestuarios, cafetería, etc.): 10

Gastronomía:

Entorno próximo: 9

Singularidad: insuperable belleza tanto por su excelente diseño y cuidado, como por sus maravillosos paisajes de mar y de montaña.

Comentarios a cargo de JFA, colaborador de Navarrasport. Fotografías cortesía de Pepe Pipó.

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